Qué pasa cuando rechazas sexualmente a tu pareja

Rechazar sexualmente a tu pareja es normal. No pasa nada. Hablamos de esto en el post “el rechazo en pareja”, pero creo que es necesario profundizar en este tema. Sobre todo por si tú estás en esa situación (en la que rechazar sexualmente a tu pareja es una constante), puedas entender cómo se siente realmente la otra persona.

 

«Me da pereza el sexo, aunque me gusta»

Vamos a situarnos un poco: hablamos de una relación en la que uno de sus miembros siente esa temida «pereza sexual», en la que no existe más problema que las pocas ganas de ponerse “al lío”. No significa que haya dejado de querer a la otra persona, o que no le guste el sexo, simplemente es que le da una pereza que no puede, por cansancio, o aburrimiento de la monotonía sexual. Y claro, cuanto menos lo tiene, menos lo necesita, y cada vez más pereza, con lo que cada vez menos ganas.

 

Es como este gatico que se muerde la cola

 

El rechazo empieza a afectar la relación

Entonces tu pareja comienza por tomárselo un poco a broma, luego pasa a resignarse, y tras un tiempo así, comienza a afectarle de verdad. Tanto rechazo y cero iniciativa por tu parte, empieza a hacer mella en su seguridad, autoestima y ánimo, e inevitablemente esto comienza a afectar vuestra relación.

Ella/él está resentido, irascible y se siente realmente mal cuando es rechazado, mientras que tú estás agobiado/a porque no quieres verle así. Porque aunque le quieres mucho, eso no hace que las pocas ganas de sexo se evaporen.

Y vuestras noches, pasan a ser para…

La verdadera unión de las parejas de hoy en día

Cómo afecta rechazar sexualmente a tu pareja:

Tendemos a pensar  que para el rechazado un «no» por tu parte es solo un pequeño chasco, en el que él se queda con las ganas de pasárselo bien y tener un buen orgasmo. Y nos equivocamos, de hecho el quedarse sin sexo y sin orgasmo es lo de menos. Tu pareja sufre mucho más de lo que nos pensamos, y aquí van algunas de las cosas que le pasan por la cabeza:

 

  • El rechazo activa las mismas áreas del cerebro que están en funcionamiento cuando sentimos dolor físico. Y es por esto por lo que le afecta tanto tu negativa: porque el rechazo DUELE, física y psicológicamente.
  • El dolor del rechazo perdura más en el tiempo que el dolor físico.
  • Fomenta la ira y la agresividad. Provoca dolor, y por lo tanto rabia hacia la persona que lo está provocando.
  • Destruye la autoestima. Rechazar sexualmente a tu pareja acabará minando su seguridad.  Afecta a la autoestima emocional y física (empieza a pensar que no te gusta físicamente).
  • Desestabiliza nuestra necesidad de pertenecer a la otra persona. Desconfía de tus sentimientos, y se vuelve loco pensando que no le quieres.

 

No está mal, ¿eh? Es muy probable que desconocieras todo esto, pero para eso escribo este post: para que sepas que los rechazos continuos por mera pereza, pueden hacer mucho daño a la otra persona. Y por tanto también a ti y por supuesto a tu relación.

 

Y todo esto… ¿solo por no tener sexo?

Recordemos algo fundamental: la persona rechazada, lo único que quieres es pasar un rato contigo, compartir esas sensaciones y sentimientos que solo se tienen cuando hacéis el amor. No es «solo sexo», es disfrutar de la pareja, de la intimidad que se crea y del afecto que se genera.

Y simplemente por la pereza que te da, estás privando a tu pareja de cubrir esa necesidad (porque al final, estas sensaciones se convierten en una necesidad).

 

«Oh dios mío, soy una egoísta, a partir de ahora siempre diré que sí».

 

Noooo, no se trata de eso tampoco. Solo me refiero a casos en los que los rechazos son contínuos.

 

Ten memoria: te gusta el sexo.

¿A que alguna vez te ha pasado que os habéis puesto al lío -aunque no te apeteciera mucho al principio- y luego has pensado «pero si esto me gusta… ¿por qué no lo haré más?«?

Qué rápido se nos olvida que nos gusta el sexo. Por eso, la próxima vez que nos dé pereza el sexo, no nos centremos en esa sensación que nos impide seguir, saltémosla. Cuanto más lo hagamos, más rápido irá desapareciendo esa pereza.

 

Posible solución: innovar.

Como siempre os digo, la comunicación va a ser clave para solucionar este problema. Sincérate con tu pareja y explícale lo que te pasa. Pídele un poco de ayuda, que ponga de su parte para que vuelva el deseo sexual. A lo mejor el problema es que estás aburrido/a de lo mismo, en cuyo caso os vendría muy bien innovar un poco y salir de vuestra rutina sexual.

La sexualidad es un mundo infinito de posibilidades, solo hay que darle a la imaginación y ponerlo en práctica. Y sin duda es una buena manera de mandar a la pereza de vacaciones a… Mongolia por lo menos.

 

 

Innovar en la cama es un antídoto infalible contra la pereza sexual

 


*PongamonosComodos y seamos conscientes que dejar de tener sexo por pereza, no solo hunde a la otra persona, también puede terminar con la relación. Así que antes rechazar sexualmente a tu pareja, pensémoslo bien, por el bien de los dos. Si el único motivo por el que no nos apetece tener relaciones es ese, hay que trabajarlo y saltar el obstáculo. Ademas, por experiencia sabemos que luego nos lo pasamos bien y lo disfrutamos, así que venga, pongámonos al lío y disfrutemos en pareja.