El rechazo en pareja

Hoy vamos a hablar de uno de los principales motivos por los que se acude a terapia de pareja: El Rechazo. Cuando la falta de ganas de sexo o la ausencia de apetito sexual, hacen que rechaces las propuestas de sexo de tu pareja.

Y para ello vamos a utilizar el formato de una muy buena serie, The Affair, que además recomiendo porque refleja muy bien la infidelidad, los problemas de comunicación y que además nos recuerda que una historia siempre tiene dos caras.

Así que allá vamos. Producciones *PongamonosComodos presenta:

Parte 1: María (la que rechaza)

“Estamos tumbados en el sofá viendo una serie y llega el momento de irnos a la cama. Llevo pensando un rato que estoy “tontorrona”, así que cuando estamos en la cama, le pongo la pierna encima, él sabe lo que significa eso, es nuestra seña para decirle que tengo ganas de sexo. Pero me dice que está cansado, que mejor mañana.

Al día siguiente, con las mismas ganas de sexo (o más), vuelvo a repetir la operación, y contra todo pronóstico me rechaza, me dice que está siendo una semana de mucho trabajo y que no tiene la cabeza en eso. Pero que en el fin de semana, le dedicamos tiempo.

Llega el fin de semana. En esta ocasión las ganas se mezclan con un poco de baja autoestima, cierta preocupación y algo de resignación. Dejo que sea él quien dé el primer paso, pero no lo hace, así que lo intento yo, pero para que no sea un rechazo en toda regla, me insinúo un poco sutilmente, pero no responde.

Y es aquí donde me entran los miedos, las dudas, la rabia, pienso que ya no me quiere, que no me desea”.

 

Parte 2: Sergio (el rechazado)

“Por fin llega el momento de irme a la cama, he tenido un duro día de trabajo y lo único que quiero es cerrar los ojos y dormirme. Cuando me tumbo, Alice me pasa la pierna por encima, eso significa que quiere sexo, pero estoy tan cansado, que le digo que mejor mañana.

Al día siguiente, tengo el mismo día o peor, termino tarde y con cansancio acumulado de la semana. Al llegar a casa, me acuerdo que le dije a María que hoy tendríamos sexo. Y la verdad, sigue sin apetecerme, otra vez, solo quiero dormir. Aunque soy consciente de que estoy incumpliendo una “promesa”, pero el cansancio pesa más.

En el fin de semana sigo agotado, pero siento la presión de tener que satisfacer a María, lleva varios días pidiéndome tener relaciones y le he rechazado. Eso me crea más presión y por lo tanto tengo menos ganas de sexo, así que me hago el loco.

En realidad lo único que me pasa es, que estoy muy cansado del estrés laboral, no la he dejado de querer ni de desearla. Es mucho más fácil que eso, estoy cansado y me da pereza. Y al ver que María empieza a sentirse mal por mis rechazos, me auto-presiono aún más y sinceramente, se me quitan aún más las ganas de hacerlo”.

Parte 3: Ana (la sexóloga)

Evidentemente los rechazos forman parte de las relaciones de pareja, todos estamos cansados en algún momento, tenemos sueño, o simplemente no nos apetece.

El problema aparece cuando los rechazos se vuelven crónicos o muy habituales. En “el rechazado” aparece frustración, resignación, baja autoestima, irascibilidad, y distanciamiento de la pareja. Y “el que rechaza” siente presión por parte de su pareja, especialmente porque el carácter del otro ha cambiado; aparecen la exigencia, las discusiones, reproches… por lo que esta persona a parte de descender en picado su deseo sexual, se siente culpable y presionado/a.

Para intentar evitar llegar a esta situación, la clave reside en la empatía en ambos miembros de la pareja. “El rechazado” tiene que hacer estas cosas:

  • tiene que entender (a través de su pareja) que la otra persona realmente está cansado/a, que sigue queriéndole y deseándole.
  • No debe de tener miedo a expresarse abiertamente sobre las ganas que tiene de sexo. Las insinuaciones invitan a poder declinar la invitación sin ahondar en porqué se declina. Por eso hay que expresar abiertamente que quieres sexo.
  • Y hacerle entender a la pareja que no quiere sexo solo para tener un orgasmo y sentirse bien, no es un acto egoista sino todo lo contrario: quiere sexo CONTIGO, para disfrutar de esos sentimientos, emociones y sensaciones que solo (y de verdad, SOLO) se perciben y se sienten cuando tienes sexo con tu pareja.

Y por otro lado “el que rechaza”:

  •  Tiene que saber (o porque lo adivine o porque se lo diga el otro) que lo que su pareja le está pidiendo no es sexo para tener un orgasmo. Hay que entender que lo que el otro quiere es pasar ese tiempo con él/ella tan único, en el que solo estáis los dos y se para el mundo. Comprender que es una necesidad de pareja, y no un “aquí te pillo”.
  • Y a través de la comunicación, decirle a “el rechazado” que lo que le pasa es simplemente que está cansado/a, y así entienda que es algo circunstancial, y que no se trata de sentimientos.
  • Ponerse en el lugar de otro, ¿Cómo se ha de sentir cuando le rechazan constantemente? Poco deseado, poco querido, lejos de la pareja… el rechazo duele, incluso físicamente. 
  • Antes de rechazar, cuando estés inmerso en esa pereza enorme que da la propuesta de sexo, recuerda esa frase que nos decimos mientras practicamos sexo. Eso de “¿y por qué me da tanta pereza tener sexo si luego me encanta?“. Pues eso, olvidaos de esa pereza sexual y recordaos que el sexo os gusta y lo pasáis bien haciéndolo. Pensad que siempre os repetís la misma pregunta cuando practicáis sexo, por algo será. 
  • Dicho esto, rechazar una propuesta, siempre que no se convierta en una costumbre, es normal, y no pasa nada.

 

*PongámonosCómodos y seamos empáticos con nuestra pareja, comuniquémonos con ella, y así sintamos la libertar de rechazar sin presiones, por un lado, y de aceptar las necesidades de la pareja por otro. La consecuencia será una relación sana.

Un comentario en “El rechazo en pareja

  • Muy buenos consejos! Todas las parejas, el algún momento, pasan por estos rechazos. Y sin duda, la comunicación es fundamental para solucionar este tipo de problemas.

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