“La terapia abre espacio para nuevas formas de vivir y relacionarse.”

Ana.

Terapeuta de parejas y sexual para volver a conectar desde el amor, la comunicación y el respeto.

 

Soy Ana García,

desde pequeña siento una gran vocación por escuchar y comprender a las personas. Siempre me ha interesado el mundo emocional y la forma en que nos relacionamos, nos comunicamos y construimos nuestros vínculos. Con el paso del tiempo esa inquietud se convirtió en una decisión profesional: dedicarme a acompañar a otras personas en sus procesos personales y de pareja, ofreciéndoles un espacio seguro, respetuoso y confidencial donde puedan expresarse con libertad y trabajar hacia una mayor comprensión de sí mismas y de sus relaciones.

¿Cuál es mi método?

Mi método combina la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia breve estratégica para comprender las dinámicas que mantienen el problema y ofrecer herramientas prácticas que generen cambios reales en la relación y en la vida emocional.

TCC

La terapia cognitivo-conductual (TCC) ofrece herramientas prácticas para entender cómo se relacionan pensamientos, emociones y conductas. Ayuda a identificar patrones de pensamiento que generan malestar y a cambiarlos por otros más útiles, además de mejorar la gestión emocional y la comunicación. En terapia de pareja o sexual, permite modificar dinámicas negativas, trabajar creencias poco útiles sobre la relación o la sexualidad y desarrollar habilidades para una relación más sana y satisfactoria.

La psicoterapia breve estratégica de la Escuela de Palo Alto

Este método se centra en comprender cómo se mantiene el problema en el presente y en intervenir sobre los patrones que lo perpetúan, más que en analizar solo su origen. A través de intervenciones concretas, busca generar cambios rápidos y efectivos. En terapia de pareja o sexual, ayuda a romper ciclos repetitivos de conflicto, mejorar la comunicación y desbloquear dificultades en la intimidad o el deseo.

Objetivo

Juntas, estas dos perspectivas permiten abordar tanto lo que ocurre dentro de cada persona (creencias, emociones, reacciones) como lo que ocurre en la dinámica de la relación. En terapia de pareja o sexual, esta combinación puede facilitar cambios más rápidos, mejorar la forma de afrontar conflictos, modificar patrones de interacción que generan distancia y favorecer una relación más equilibrada y satisfactoria.