El orgasmo vaginal… ¿existe o no?

¿Existe el orgasmo vaginal? Yo te digo que no, pero la verdad es que no existe un estudio definitivo que lo confirme. La mayoría de sexólogos te diremos que el orgasmo vaginal no existe. Y te explico por qué:

La teoría es que el único órgano capaz de proporcionar un orgasmo a la mujer es el clítoris. La vagina no tiene suficientes terminaciones nerviosas como para provocarlos.

Entonces, esa amiga tuya que dice que solo tiene orgasmos si la penetran… ¿Te está timando?
La respuesta es…

«NO»

Así que desbloquéala del whatsapp, tu amiga no te miente, es solo que no tiene mucha idea de lo que está pasando ahí abajo. Pero yo te explico, así que la próxima vez que te lo diga…

…procura no ponerle esta cara,

o esta,

o hacerle un Beyoncé.

Mejor explícale esto:

Cuando nos excitamos, el clítoris se llena de sangre y se pone erecto.
Cuando esto ocurre, alcanza un posición en la que se encuentra muy próximo a la vagina. Entonces si está habiendo movimiento ahí dentro, el clítoris está siendo estimulado. No directamente, pero sí a través de la fiesta que tienen montada en la habitación de al lado.

También el roce que se produce durante la penetración hace que el clítoris se estimule, y a veces esto es lo que nos hace llegar al orgasmo. O en muchos casos, es una conjunción de todos los estímulos que hemos hablado antes.

Entonces, si te preguntan sobre si existe el orgasmo vaginal, di claramente: los orgasmos vaginales no existen. Tu orgasmo viene en realidad del clítoris.

Tampoco es verdad que haya un punto G en la vagina. Como diría Amy Winehouse:

De nuevo, es nuestro amigo el clítoris el que te está haciendo pasarlo genial. Así que pongámonos en pie ahora mismo y démosle un aplauso americano (e imaginario, si estás leyendo esto en el trabajo o en el metro), a ese pequeño, gran órgano sexual, que no se queja nunca y que muy poca gente encuentra a la primera.

Te queremos, clítoris.

Pongámonos Cómodos y disfrutemos de nuestros órganos sexuales, de todos ellos, porque están ahí puestos para darte placer. ¡Qué suertudos somos!