Acabar con el vaginismo

El dolor en la penetración se puede deber a muchas de causas y es algo que muchas de nosotras (por no decir todas) ha experimentado alguna vez. Puede ser algo puntual, pero cuando se convierte en una disfunción sexual, lo llamamos “vaginismo”.

Básicamente lo que sucede es que nuestro cerebro se encuentra en una situación de estrés/miedo, y manda señales a la musculatura que rodea la vagina para que se contraiga, provocando espasmos involuntarios que hacen que la penetración sea casi imposible.

En muchos de los casos esto sucede porque asociamos el momento presente (el del acto sexual) a otro vivido que no es de nuestro agrado. Dicho de otra forma: has tenido una mala experiencia sexual en algún momento de tu vida -o dolorosa- y desde entonces tu cerebro está evitando que se repita, mandando orden de cerrar compuertas por ahí abajo cada vez que ve un pene. Y claro, así es imposible que por ahí no entre nada.

Y como suele pasar con el sexo, esta es la pescadilla que se muerde la cola: el miedo a que vuelva a pasar es una invitación a que pase.

 

Además esto no es un caso único de las mujeres en sus primeras relaciones sexuales. Puede pasar en cualquier momento, incluso habiendo mantenido relaciones antes sin problema.

Así que resumiéndolo mucho, podemos decir que el vaginismo es tu cerebro protegiéndote de algo malo (en este caso, el sexo). La terapia sirve para enseñare que no lo es.

 

Es un caso que trato frecuentemente en consulta. La buena noticia es que suele ser fácil de solucionar: hay que disociar el sexo a esa experiencia negativa o dolorosa que es la causante de nuestro vaginismo, para poder así asociarlo a algo positivo y placentero. De forma que cuando surja una nueva relación sexual, nuestros cerebro estará tranquilo y permitirá que nuestros músculos pélvicos se relajen.

Tu cerebro y tus músculos pélvicos durante el sexo

 

Esto dicho así suena sencillo, y en parte lo es, pero hay que dedicarle tiempo y trabajo, ya que a aparte de aprender a asociarlo a una experiencia positiva, hay que hacer una serie de ejercicios para que los músculos dejen de contraerse de forma involuntaria, y se relajen en el momento de la penetración. Estos ejercicios y pautas te los tiene que marcar un profesional, el cual ha de llevar un seguimiento periódico de progresos y dificultades.

El vaginismo no es más que eso. Olvidaos de “tengo la vagina pequeña”, “soy asexual”, o “mi pareja tiene el pene muy grande”. Ninguna de estas cosas suele ser el motivo, y si efectivamente tu pareja tiene el pene grande, os presento a vuestro nuevo mejor amigo: el lubricante.

 

Así que si lo sufres, mi mensaje es que te tranquilices, porque tiene solución y está en tu mano (y en tu cabeza) volver o empezar a tener penetraciones sin dolor. Olvídate de cirugías o pastillas (muchas me lo preguntáis), la solución está en ti.

 

*PongámonosCómodos y no nos alarmemos, muchas mujeres lo sufren y es una disyunción sexual cuyo tratamiento tiene un alto porcentaje de éxito. Tranquilízate pero tampoco lo dejes pasar, busca ayuda y soluciónalo.

2 comentarios en “Acabar con el vaginismo

  • Me ha gustado mucho el post! A mí me diagnosticaron lo mismo, por lo que junto a mi pareja me dediqué a buscar soluciones, así que recomendados por un sexólogo encontramos un sex shop en alicante por lo que tras introducir unos juguetes determinados he logrado superar el problema. Ahora tengo relaciones completamente satisfactorias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.