Reencontrarte con tu ex

Hace unas semanas sucedió el más que hablado reencuentro entre Chenoa y Bisbal. Lo vimos, lo revimos, lo comentamos y España se dividía entre los que veían una cobra y los que no. Un país pegado a una pantalla en la que se reencontraban dos personas que habían mantenido una relación hacía 15 años.

Morbo en estado puro. Pero también empatía, porque quién más y quién menos se ha visto alguna vez en esa situación: la de reencontrarse con un ex  (dentro música de terror).

 

 

Genera todo tipo de emociones, y éstas suelen depender de lo que pasó tras la ruptura: si terminasteis bien, lo más seguro es que sientas cariño. Pueden aparecer sentimientos confusos, pero se suelen ir rápidamente. Pero si sufriste durante y tras la ruptura, o no has conseguido rehacer tu vida sentimental, pueden apoderarse de ti tus demonios y dudas.

Analicemos las cuatro cosas que puede hacer tu cabeza tras reencontrare con tu “ex”, y cómo manejar esas emociones. Allá vamos:

 

1. Auto evalúas tu “yo” de ahora

Ver a la persona con la que compartiste tu vida durante un tiempo, nos hace replantearnos nuestro estado actual. Preguntas como “¿estoy mejor que entonces?”, “¿me he vuelto a enamorar?” o “¿he superado la ruptura?”, nos asaltan.

Si las respuestas son positivas, nos da un subidón de autoestima. Nos auto-reforzamos y nos decimos: olé yo.

El problema viene cuando las respuestas no nos refuerzan tanto (respuestas como “no soy más feliz ahora” o “no me he vuelto a enamorar así”). Entonces nos venimos abajo, nos hacemos pequeñitos y queremos salir de allí en un cohete rumbo a un lugar muy lejano.

 

 

Todo esto hay que elevarlo a la enésima potencia si encima tu ex ha rehecho su vida y está con un pivón. Entonces ya, apaga y vámonos.

 

Solución: Aquí es cuando tenéis que hacer un ejercicio de relativizar. Tu vida ha seguido y has ido haciéndolo lo mejor que has podido. Has sido capaz de salir de esa relación y valerte por ti mismo/a. Date un respiro, valora lo fuerte que has sido o las ganas que has tenido de estar bien. En definitiva, no seas tan duro contigo mismo/a, y reconócete las cosas que has hecho bien. Mímate un poco que te lo mereces.

Y si aún no ha llegado completamente esa felicidad, tranquilo/a: seguramente esté esperando a la vuelta de la esquina. Solo es cuestión de trabajárselo aún con más ganas. Cada persona acepta, asimila y adapta las situaciones de forma diferente, puede que tú necesites más tiempo que tu ex, pero compararte con él/ella solo te puede hacer daño. Y compararte con su nueva relación, es aún más innecesario.

 

2. Revives sentimientos por tu ex

Suele pasar que cuando ves a esa persona con la que compartiste tanto, se te remueva algo por dentro. Y es normal. Pero has de saber que no es más que tu cabeza jugándote una mala pasada. Se ha puesto a recordar solo lo bueno, olvidando lo malo. Y esto hace que tengas un recuerdo idealizado de la relación, que te está provocando un “no sé qué” que te genera dudas. Pero tranquilo/a, lo más seguro es que solo sean eso: dudas.

Solución: Lo mejor en estos casos es pararse y reflexionar sobre cuáles fueron los motivos de la ruptura. Qué cosas os llevaron a terminar con la relación y cómo te hacían sentir. Esto nos ayudará a relativizar y ser más objetivos a la hora de valorar y dar veracidad a esos sentimientos que nos han resurgido.

 

3. Si no has rehecho tu vida sentimental, te vienes abajo

En este caso, prepárate porque seguramente tu cabeza te la vaya a liar. Porque la mente siempre tiene en el recuerdo a la última persona a la que hemos amado, y hasta que no aparece otra persona, la tiene ahí como referencia. Es decir, si piensas en “amor” o en “relación”, acudirás a él/ella, por mucho que hayan pasado los años.

Y cuando nos reencontramos con nuestro ex, los sentimientos vuelven a aflorar con más fuerza porque no tenemos nada con lo que comparar. Por lo que aunque ya no estemos enamorados de nuestro ex, al no haber tenido a nadie más o a nadie tan importante, nos entra la duda de “¿y si era él/ella?” o “no luché suficiente por la relación”. Esto es normal y diría que incluso inevitable. Pero no olvides que tu cabeza está solo recordando lo bueno (nada de lo malo), y tú estás idealizando esa relación.

Si encima tu ex sí ha rehecho su vida, te puedes invadir un sentimiento de fracaso. Y si ya además el dichoso reencuentro no te pilla en un momento muy feliz, el dolor te va a atacar (aún) con más fuerza. En un estado de vulnerabilidad, tendemos a idealizar los momentos buenos pasados de una forma aún menos objetiva.

No te voy a mentir. Manejar todos esos sentimientos no es fácil. Pero puedes hacerlo, porque nacen de tus inseguridades y miedos, no desde realidades objetivas.

Solución: En primer lugar, déjalo reposar. No te tires a por el móvil a escribirle “todavía te quiero”, porque puede -es muy probable- que no sea así.  Haz como Chenoa, tómate un tiempo de reflexión y sé consciente del motivo por el cuál vuelves a él/ella cuando piensas en amor, o en relaciones de pareja.

 

reencontrarse con un ex

Tuit que escribió al día siguiente de OT – El Reencuentro

De nuevo, ayuda que hagas un balance objetivo de la relación y de tu situación actual. Al igual que antes, piensa en tu relación de forma objetiva: qué te llevo a romperla, qué cosas te faltaban que quisiste buscar fuera, en qué has mejorado desde entonces… intenta hacer memoria, sé todo lo objetivo/a que puedas, y las dudas irán desapareciendo.

Y por último: te recomiendo que cojas lápiz y papel, y te pongas a escribir todos los pensamientos negativos que te vienen a la cabeza. Una vez hecho esto, responde a esos pensamientos desde una forma objetiva y realista. No te dejes llevar por cómo te sientes, y contesta lo que le dirías a una amiga si te planteara ese pensamiento negativo. Te ayudará a relativizar y ver las cosas de una forma menos dañina.

E intenta no pensar demasiado. Cuanto más empeño se pone en sacarse de la cabeza una relación terminada, con más facilidad vuelve ésta a nuestros pensamientos.

4. Si “estás súper feliiiiz, estás super feliz” (como diría la Esteban), te vas a venir arriba (y haces bien)

Entonces disfruta del reencuentro y recibe con cariño los recuerdos que tu cabeza revive. No hay nada mejor que cerrar una etapa y poder verla desde la distancia con cierta satisfacción.

Pero ojo: a veces caemos en la necesidad de restregar a nuestro ex lo felices que somos ahora. Sinceramente, no es necesario. Si estás bien y feliz, ole por ti. Seguramente se note desde fuera y no hace falta hacerlo saber a los cuatro vientos  nada (o al viento de tu ex). Tu actitud habla por ti.

 

ruptura expareja

Sí Bisbal, hablo por ti: subir esta foto restregando tu amor por tu novia el día después del reencuentro con Chenoa, no está bonito.

 

Solución: Aquí no hay nada que solucionar, salvo que eches la vista atrás y veas en qué cosas falló tu relación anterior, para no repetir los mismos errores del pasado. Ah, y haz una recontrucción mental de lo bien que lo has hecho durante todo este tiempo, porque pararse a decirse cosas buenas a uno/a mismo, nunca está de más.

 

“Ole tú, guapo/a, viva, hurra, artista, pivonazo” 

 

 


*PongamonosComodos y tengamos en cuenta que cuando nuestro ex aparece, siempre nos da una vuelco el corazón. Si es por cariño, disfruta el haber superado esa ruptura y estate orgulloso/a de ti mismo. Si te asaltan los miedos, la tristeza y las dudas, espera unos días… relativiza, reflexiona e intenta ver desde fuera aquellos motivos por los que no funcionó. Esto te ayudará a volver a la tranquilidad, serenidad y seguridad de que esa relación no podía ser y que por lo tanto, lo que estas sintiendo forma parte del pasado.

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