Ser madrastra… o no

Me voy a poner metafórica: conforme te vas haciendo mayor, empiezas a llenar esa mochila que de primeras te dan vacía. Esa mochila es “la inocencia” (primera metáfora). Conforme vas viviendo, esa mochila se va llenando de peso (“experiencias”), y va resultando cada vez más pesada. Todos cargamos con una y todas tienen un peso diferente.

Llega una edad en la que todas, absolutamente todas las mochilas, llevan algo. Esa edad suele ser a partir de los veinte.

Y claro, esto significa que cuantos más años tengas, más probabilidades tienes de encontrar parejas con “taras”. Con taras, evidentemente no nos referimos a algo malo, si no a situaciones que nos pueden complicar un poco (o mucho) la relación que estamos empezando. Todos tenemos taras (sí, tú también las tienes). La dificultad es que esas taras tienen que ser compatibles con las de la otra persona. Pongamos un ejemplo…

Tu pareja tiene un/a hijo/a de una antigua relación. Esto es una tara en toda regla. Y aún se puede complicar un poco más: si está divorciado/a, si además de un hijo tiene dos, o más, si se lleva mal con su ex… y así hasta un no parar de casos.

Imaginémonos el mejor de los casos: solo es un hijo/a. Por mucho que nos digan que no y por mucho que te intentes convencer a ti misma, te afecta; y no solo a ti, también a tu relación.

Para empezar se tiene que establecer/hablar algo que en cierto modo, -y no me malinterpretéis- no es “culpa” tuya, pero con la que vas a tener que lidiar el resto de tu vida (o lo que dure tu relación). Por lo tanto, es una tara que viene con esa persona, y que si la aceptas, también tendrás que aceptarla la tara.

………………”Sorry”…………………

Seguramente esto sea lo más complicado de vuestra relación al principio (y a veces hasta el final), el cómo vas y vais a llevar entre los dos esta situación. Habrá tantas formas como diferentes personalidades de llevarla, pero se suelen generalizar en dos:

Por un lado, aquella en la que la presencia del hijo/a, (y siendo sinceras), TE MOLESTA. No porque te caiga mal (que quizás le caes mal tú, este es otro tema), simplemente es porque quieres estar sola con tu pareja y hacer los planes que te de la gana y no “planes de niños”. No quieres la mitad de tus fines de semana sean con él/ella, o que él divida sus vacaciones de verano entre su hija y tú, y muchos menos pasarlos todos juntos… Bye Bye Tailandia, hello EuroDisney (en el mejor de los casos.. Parque Warner con Piolín y Bugs Bunny, en Agosto, en Madrid, en el peor).

“Cariño, prepara los bocadillos que nos vamos a Terramítica”

Puede ser perfectamente una realidad que te moleste y además es bastante normal, pero esto no quiere decir que seas una mala persona o una mala novia, simplemente que tu todavía no has querido (o no querrás) tener hijos, y menos uno que no es tuyo.

Y está la persona que se siente la mejor madrastra del mundo y que además le encanta serlo. Aquella que hace de madre (no lo digo a mal) con su hijastra y que le dedica horas de juego, sintiéndose orgullosa al ver que la niña se divierte con ella. Aquella que no le importa pasar dos fines de semana al mes con su hijastra y su novio para llevarla al zoo, o a ver Frozen y luego ir a comer un helado (en vez de un copazo que es lo que están haciendo tus amigas), y a las 21:00 volver a casa y acostarla y arroparla bajo su edredón de Elsa.

Se siente feliz ejerciendo de madre un fin de semana de cada dos, y 15 días de vacaciones de verano en la playa con el cubo y la pala. Y también es feliz viendo a su novio contento con su nueva familia y orgulloso de ella.

Esto no quiere decir que por mucho que nos involucremos en la relación hijastra-madrastra y nos guste hacerlo, en ocasiones desearíamos tener algunos días solo con la pareja sin hijos, no hay que sentirse mal por tener este pensamiento, es lo más NORMAL del mundo.

El tema de las taras es un tema bastante complicado y poder llevarlo con “normalidad” depende de muchísimos factores. No hay una forma correcta y otra incorrecta de llevarlo, cada uno intenta hacerlo de la mejor forma posible. Pero sí que es cierto, como decía al principio, que las taras que llevan consigo cada persona, tienen que ser compatibles con las tuyas, para que la relación pueda funcionar bien (o lo mejor posible).

 

*PongámonosCómodos y valoremos nuestra felicidad, la de la pareja, y si esa persona es capaz de dárnosla con lo que lleváis cada uno en la mochila.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.